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Ralsina.Me — El sitio web de Roberto Alsina

Sentidos

La pan­ta­lla de mi cá­ma­ra que­dó obs­ti­na­da­men­te ne­gra. Cam­bié op­cio­nes, mo­ví ISO­s, to­qué en lu­ga­res, tra­tan­do de con­ven­cer­la de en­fo­car y usar la aper­tu­ra pa­ra el lu­gar más cla­ro o más os­cu­ro de lo que yo sa­bía es­ta­ba ahí.

Pe­ro se­guía ne­gra. Y ahí tu­ve un di­sen­so, una opi­nión contra­dic­to­ria, que tal vez no ha­bía un ár­bol cla­ro y ver­de, que el cie­lo no es­ta­ba lleno de nu­bes na­ran­ja, que to­do era ne­gro, ca­ren­te de es­tre­lla­s, va­cío de ár­bo­l, va­cío de nu­be­s.

Pu­se mi ma­no por en­ci­ma de la cá­ma­ra, es­pe­ran­do ver al­go, un ras­tro, y só­lo ha­bía un rec­tán­gu­lo de os­cu­ri­dad se­pa­ran­do mis de­dos de mi bra­zo, tan va­cío co­mo an­tes, rién­do­se de mí sin ex­pre­sio­nes.

Por­qué era tan ne­gro, si yo veía, si ha­bía lám­pa­ras ilu­mi­nan­do, y yo veía, y veía un ár­bo­l. La cá­ma­ra fun­cio­na­ba. ¿Que ha­cía yo, jun­to al río, a las 4 AM, un mar­tes, acos­ta­do en un ban­co, mi­ran­do pa­ra arri­ba, con una cá­ma­ra?

Uno es­pe­ra que sus sen­ti­dos fun­cio­nen. Es­pe­ra per­ci­bir lo que es­tá, y no per­ci­bir lo que no. Es­pe­ra ver rea­li­dad y no ver lo irrea­l, es­cu­char co­sas, y no es­cu­char no­-­co­sas, to­car ver­da­des, oler mier­da.

Qué pa­sa­ría si tu­vie­ra dos sen­ti­do­s, dos vi­sio­nes, y no es­tu­vie­ran de acuer­do, si no su­pie­ra en cual con­fia­r, cual es­tá bien, cual es ver­dad. Que pa­sa­ría si la cá­ma­ra tu­vie­ra ra­zón y mis ojos no, si en vez de ver es­tu­vie­ra ima­gi­nan­do, si la ver­dad fue­ra va­cía, si no hay ár­bo­l, si el cie­lo es ne­gro.

Pu­se el flas­h, y la ho­rren­da fo­to me con­ven­ció de, al­gún día, com­prar una cá­ma­ra co­mo la gen­te, y de no ol­vi­dar­me el re­me­dio de la gas­tri­tis cuan­do voy de vaca­cio­nes a lu­ga­res ais­la­do­s.


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