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Ralsina.Me — El sitio web de Roberto Alsina

57 channels and nthing on

57 channels and nothing on

Em­pecé a us­ar In­ter­net al­lá por 1995, cuan­do tenía 23 o 24 años. Este año cump­lo 48, lo que quiere de­cir que lle­vo casi ex­ac­ta­mente la mi­tad de mi vi­da on­line.

Me acuer­do de las primeras pági­nas web que ví, pero mu­cho más me acuer­do de los primeros canales de chat que vis­ité en IRC y de los primeros gru­pos de dis­cusión en los que me metí. No voy a co­men­tar cuales fueron porque dan vergüenci­ta, pero sí quiero hablar de lo que yo creí que sería el fu­tur­o.

Ya en 1995 la can­ti­dad de in­for­ma­ción era abru­mado­ra. Ya en 1995 era posi­ble en­con­trar casi cualquier cosa on­line, y en par­tic­u­lar gente dis­cutien­do de esa cosa.

¿Pro­gra­mación? Ob­vio que había gente dis­cutien­do.

¿Un lengua­je es­pecí­fi­co? Por su­pus.

¿U­na bib­liote­ca o pro­gra­ma es­crito en un lengua­je es­pecí­fi­co? Más vale.

¿U­na teoría? Me ex­traña araña.

Ya en 1995, hace la mi­tad de la vi­da de este gor­do ac­tual­mente pelado, era posi­ble ex­pon­erse a to­das las ideas. Y este en ese mo­men­to no tan gor­do ni tan pela­do pen­só ... "se­gu­ra­mente es­to va a hac­er que la gente se de cuen­ta cuan­do es­té equiv­o­ca­da y dis­min­uya la can­ti­dad de gente di­cien­do bolude­ces".

Des­de ya que es tal vez la cosa más equiv­o­ca­da que he di­cho en mi vi­da.

Re­sul­ta que el prob­le­ma no es a cuan­tas cosas dis­tin­tas podés ex­pon­erte sino lo fá­cil que es no ex­pon­erte a ningu­na.

Imag­inemos dos mun­dos al­ter­na­tivos, ca­da uno de el­los habita­do por 100 per­sonas con 25 ideas dis­tin­tas.

En el mun­do A, hay 10 plazas en las cuales la gente se jun­ta to­dos los días porque es­tán los ne­go­cios donde com­pra lo nece­sario para vivir y los lu­gares de tra­ba­jo.

En­tonces las per­sonas van a ir, en prome­dio 10 a ca­da plaza to­dos los días, y (supong­amos) vis­i­tan menos fre­cuente­mente otras 4 o 5 plaza­s. De esa man­era se van a ex­pon­er a las ideas de unas 50 per­sonas, que (a­sum­ien­do mu­cho) serán unas 12 ideas.

En­tonces esas per­sonas van a "cono­cer" la mi­tad de las cosas. Sus ideas per­son­ales nece­si­tan co­in­cidir o al menos no con­trade­cir ob­vi­a­mente la mi­tad del conocimien­to del mun­do.

Eso im­pli­caría que ese mun­do va a ten­er per­sonas con ideas mas o menos con­sis­tentes. Habrá ex­cén­tri­cos, pero va a haber un cier­to niv­el base de ideas in­con­tro­vert­ibles.

Aho­ra imag­inemos un mun­do B, en que hay 100 per­sonas, de nuevo, con 25 ideas dis­tin­tas, pero en que hay 100 plaza­s. Ca­da una de esas plazas es propiedad de una per­son­a, y tiene to­do lo que nece­si­ta.

Hay, además, enormes carte­les alrede­dor de ca­da plaza, ex­pli­can­do lo que pien­sa el que al­lí vive. Y las 100 per­sonas pasean a di­ario por caminos dis­jun­tos que los ll­e­van a ver las plazas de los demás des­de fuer­a.

Es un mun­do donde se vive ais­lado, pero donde el con­tac­to con el otro es­tá disponible to­do el tiem­po. To­do lo que tenés que hac­er es, cuan­do es­tás cer­ca de una plaza, es de­cidir en­trar.

Ob­vi­a­mente, ya que podés ele­gir en­tre 100 plaza­s, vas a ir a las que más te gusten. Para qué vas a ir a lu­gares feos ¿no?

En­tonces vas a ir a plazas que los carte­les de­scrib­an en tér­mi­nos que te gusten. Vas a ir a plazas de "gente co­mo un­o". Si te gus­ta el hela­do de dulce de leche, vas a ir a plazas donde hay gente que le gus­ta el hela­do de dulce de leche, no el de sam­bayón.

Cuan­do dos per­sonas que les gus­ta la mis­ma cosa se jun­tan, am­bos re­fuerzan el gus­to del otro.

  • Que ri­co es el dulce de leche!
  • Cuan­ta razón tiene, don Ca­cho.
  • Eso di­go yo.
  • El hela­do de dulce de leche es muy su­pe­ri­or a to­dos los demás.
  • Es­os sam­bay­on­istas son in­com­pren­si­bles
  • No saben lo que se pier­den!

Trans­for­mar el apre­cio com­par­tido de al­go en de­s­pre­cio a lo dis­tin­to es un pro­ce­so sim­ple. Es fá­cil. Es pla­cen­tero.

La in­ter­net es ese mun­do B el­e­va­do a una po­ten­cia ridícu­la. Si te parece que el hela­do de dulce de leche es ri­co, te unís al grupo de Face­book "Aguante el hela­do de dulce de leche" y al mes es­tás en el grupo de What­sapp "Muer­an los sal­vages sam­bay­oni­tar­ios"

No es el "e­fec­to bur­bu­ja" o "cá­mara de res­o­nan­cia", o al menos no es só­lo es­o. Vos sabés que hay gente que le gus­ta el sam­bayón. ¿Na­da más que son ... raros, no? No son gente "co­mo un­o". Gente de bi­en. Gente de dulce de leche.

Y así es­ta­mos.


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